El trago que pides desde el otro lado del salón.
Admítelo: lo viste antes de probarlo. En una terraza, atrapando la última luz, del color de un atardecer que disfrutaba otra persona. El Aperol Spritz es el único cóctel que puedes pedir señalando desde el otro lado del salón.
El sí más fácil del menú.
Es más ligero que la mayoría de los cócteles, lo bastante amargo para ser de adultos y lo bastante dulce para terminártelo. Le da a tu mano algo bonito que sostener durante una hora. Dice: salí, estoy feliz y no tengo prisa.
Naranja, a propósito.
Los hermanos Barbieri lanzaron el Aperol en Padua en 19193, y le dieron un color que hace voltear a todo el salón. El spritz es más antiguo: según cuentan casi todas las historias, nació cuando los soldados austriacos en el Véneto suavizaban el fuerte vino local con un chorrito de agua4. Junta los dos y tienes el aperitivo favorito del Véneto.
Te toca.
Así que ahora quieres uno en casa, y que se vea como el que viste. Es 3, 2, 1, mucho hielo1, y una botella tan bonita como el trago. Te sugerimos la nuestra.

GoldDOC Brut
RosaDOC Rosé Brut






