Parece desayuno.
Ahí está lo genial. Una mimosa es jugo de naranja con vestido de fiesta, y por eso en el brunch nadie lleva la cuenta. (Tú, llévala.)
París se lleva el mérito.
La historia de siempre se la atribuye al Ritz de París en los años 20. Las pruebas son más flojas que la leyenda2, y el Buck’s Fizz de Londres es un primo cercano. El nombre viene de la flor amarilla de la mimosa, a la que se parece.
Te toca.
Estás aquí porque las mimosas ilimitadas llegaron tras 45 minutos de espera y no sabían ni a jugo ni a Prosecco. Hazla en casa: jugo frío, una botella fría de Bella Principessa, primero el Prosecco. Tu brunch, tu proporción.

GoldDOC Brut
RosaDOC Rosé Brut





